La expresión se me subió el muertito es una sensación que muchos padecemos y que a veces causa temor. Aquí te decimos de qué se trata.

¿Te ha pasado que despiertas y por alguna extraña razón no puedes moverte? ¿Intentas hablar, incluso gritar pero no puedes abrir la boca? ¿Te falta la respiración y sientes una presión en el pecho? ¿Un sentimiento de miedo se apodera de ti, hasta sientes una presencia extraña en tu recámara?
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La explicación lógica para esto es que… ¡se te subió el muerto! Pero no tengas miedo, existe una explicación científica y es la siguiente:

El sueño es un estado fisiológico indispensable para la vida, este se caracteriza por la interrupción temporal del movimiento, la capacidad sensorial y el estado de alerta.

Existen 2 etapas dentro del período de sueño:

1.- NO REM o fase de sueño lento:

· Fase 1: Es la fase de sueño ligero donde las personas todavía pueden percibir la mayoría de los estímulos auditivos y táctiles.

· Fase 2: En esta fase el sistema nervioso bloquea las vías de acceso de la información sensorial, lo que origina una desconexión del entorno facilitando la acción de dormir. Este regularmente es reparador, pero no suficiente.

· Fase 3: Este sueño es más profundo, donde el bloqueo sensorial se intensifica. Si la persona despierta durante esta fase, se puede sentir confuso y desorientado. En esta fase no se sueña y no hay movimientos oculares.

· Fase 4: Esta la fase es la de mayor profundidad del sueño, en la que la actividad cerebral es más lenta que la de la fase 3, es esencial para la restauración física del organismo. Los sueños pueden aparecer en forma de imágenes o figuras sin una línea argumental. Durante esta fase se pueden producir alteraciones como el sonambulismo o los terrores nocturnos.

2.- Fase REM o sueño paradójico:

Durante esta fase del sueño, el ritmo del corazón y la respiración se aceleran. También crece la actividad cerebral, algunas veces mayor a cuando estamos despiertos. Sin embargo, el resto del cuerpo está paralizado debido a que el cuerpo no libera un aminoácido llamado glicina.
En esta fase es cuando ocurren los sueños y son más intensos. También es cuando sucede la “Parálisis del sueño” que es el nombre científico a la expresión “Se me subió el muertito”.

La parálisis del sueño

Un trastorno del sueño muy común que ocurre entre el sueño y la vigilia, puede ser en los momentos previos a conciliar el sueño o en el momento de despertar. Quien la sufre, despierta bruscamente teniendo plena consciencia de sus pensamientos pero se mantiene paralizado físicamente. La persona se siente atrapada en su propio cuerpo.
Aunque se puede abrir los ojos, no se puede emitir ningún sonido ni mover los músculos, lo que termina ocasionando una sensación de miedo y angustia. Al encontrarse en un estado de limbo entre el sueño y la vigilia, la persona puede presentar alucinaciones auditivas y visuales que generalmente coinciden en una sensación de presencia y de movimiento en torno a su cuerpo.

Este trastorno se debe a:
Una intrusión anormal de un estado de REM durante un estado de vigilia: pareces estás despierto, pero parte de tu cerebro sigue en el sueño. Durante la fase REM, el cerebro retiene el movimiento de los músculos para evitar que representemos los sueños y nos lesionemos de forma involuntaria, de ahí la parálisis corporal.

¿Qué puedo hacer para que no “se me suba el muertito”?

 

¡Descansar lo suficiente resuelve este problema!

Éste suele aparecer más en personas con ansiedad, trastorno bipolar, depresión y trastorno de estrés postraumático.

No existe ningún “muerto” que se siente sobre el pecho y oprima la respiración. Nada de lo que se ve, escucha o huele es real. La parálisis cede a los pocos minutos, una vez despierto se aconseja levantarse y moverse, de no hacerlo existe la posibilidad de volver a experimentar esta parálisis.


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